El senador Austin Allran,
representante de Carolina del Norte ante el Senado estadounidense,
presentó un proyecto de Ley con el que pretende que se desinstalen los
juegos gratuitos de todos los computadores utilizados en las oficinas
públicas de su estado.
A juicio del político, los
juegos hacen perder demasiado tiempo a los funcionarios públicos.
Según Allran, el sueldo de los
empleados públicos sale del bolsillo de los contribuyentes, quienes se
indignarían de saber que “su dinero lo reciben funcionarios que se
dedican a jugar Solitario en horas de trabajo”.